Viajar a Tailandia

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Viajamos a Tailandia en 2012, en pareja, cuando aún no teníamos hijos. A la vuelta de nuestro viaje publicamos todo nuestro recorrido en el blog «De viaje a Tailadia», con todo detalle de recorridos, gastos, lugares para ver, vídeos, etc. Hoy, despedimos ese blog pero dejo aquí guardado todo ese contenido. ¿Nos vamos de viaje?

Índice

Preparativos para tu viaje a Tailandia

Nos cuesta recordar por qué decidimos viajar a Tailandia, aunque ha sido una decisión más que acertada hay que reconocer que llegamos a ella por una cuestión de descarte mezclada con suerte.

Queríamos viajar a Tailandia en Julio, en verano, por lo que acabamos descartando los destinos que teníamos pensados de Perú y Argentina por que allí era invierno y nos recomendaron viajar en otras épocas el año. También descartamos todo lo relacionado con grandes capitales o sitios en los que la máxima atracción estuviera relacionada con piedra, ladrillos y cemento, así que decididos a buscar un viaje en el que alejarnos de todo lo occidental y que estuviera basado en las experiencias, nos topamos con Tailandia, y principalmente nos vimos motivados por la cantidad de españoles que recomendaban la experiencia por:

Seguridad

Es un país que cada día se está volcando más hacia el turismo y lo protege ya que beneficia a todas las capas sociales. Igualmente es un país que tiene una situación muy estable, uno puede informarse y descubrir lo pacífico de sus protestas y lo aislado que ha estado el país de todas las guerras que lo han rodeado. Una vez allí se respira un especial aire de tranquilidad, aunque como todo sitio turístico nunca se puede asegurar que no vayamos a toparnos con algún «espabilado«, en nuestro caso salió todo de 10.

Contraste

Viajar a Tailandia supone un cambio muy grande para los viajeros de «medio pelo» que tenemos Europa medio vista y un par de puntitos visitados fuera de ella. Se agradece la falta de iglesias, y realmente te sientes un poco Paco Martínez Soria al ver tanto verde, letras que no entiendes, medios de transporte llevados al extremo, nuevas costumbres… en general Tailandia es un destino muy recomendable para nadar entre cosas nuevas de una forma muy natural.

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Des-organización

Nos encanta viajar con las cosas medio organizadas por nosotros mismos, coger hoteles de un día para otro, preguntar a gente de allí y dejarnos llevar por el ritmo de donde nos movemos. No somos partidarios de los viajes cerrados y organizados hasta el extremo, e igualmente no los recomendamos, no por imponer nuestras ideas, sino porque realmente hay muchos españoles que han viajado a Tailandia con todo organizado al minuto y solamente han conseguido una experiencia descafeinada, un viaje más.
Siempre bien informados, con recursos y apoyos, pero a nosotros nos gusta dejarnos llevar, es un país donde los trenes se retrasan, hay taxistas que no te entienden, y donde puedes encontrar hoteles de 4 estrellas a precio de hostal, Tailandia es un sitio para disfrutar de lo espontáneo, sino es un sitio más.

Precio

¿Tailandia es un sitio barato? Sí y no, depende de lo que te quieras gastar, pero en general lo de allí es más barato que lo de aquí, .

Si haces un esfuerzo con el tema de los vuelos el alojamiento, comidas, visitas, traslados internos, objetos… salen muy bien de precio.

Nosotros estuvimos 15 días sin privarnos de nada y recorriendo todo el país por lo que otros se gastan en 7 días en el caribe mirando las abutardas y bebiendo alcohol de segunda.

En Tailandia puedes comer bien, verlo todo y dormir en hoteles decentes sin gastarte demasiado, aunque si quieres habitaciones compartidas que huelen a pies también las tienes, pero la diferencia no lo merece.

Diversión

¡Qué narices! ¡Porque Viajar a Tailandia es divertido!

Y que no se nos malinterprete, es divertido por lo que vive uno mismo. La gente de Tailandia es simpática, es divertida, es lo que leímos en todos los sitios y tras haber vuelto así lo repetimos.

Es divertido reírte cuando no te entiendes, es divertido ir por la calle y que te dejen un mono, es divertido ver como van 5 en una moto, es divertido poder decir cosas en Thai, e incluso que te intenten timar unos céntimos, eso sí, siempre con respeto y con una sonrisa.

Y tras pensar todo esto, nos pusimos a planear el viaje y en tres semanas estábamos volando para allí.

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Día 1 de nuestro viaje a Tailandia

Zaragoza-Madrid T1

Zaragoza, 9 de la mañana, estación Delicias.

Nos planteamos un viaje a nuestro aire, sin prisas y apenas horarios, así que como veis no madrugamos mucho.

Montamos en el AVE con nuestras mochilazas entre gente trajeada y con corbata que pronto íbamos a dejar muy muy lejos, así que nos importaba un pito que no pudiera gustarles nuestro look de turisteo aventurero.

El viaje en AVE rápido, puntual, perfecto, como de costumbre. Una vez en Madrid teníamos varias conexiones con el aeropuerto, si hubiéramos madrugado más tendríamos para elegir, pero ya decidimos ir en taxi dentro de lo ajustado de los tiempos, así que lo cogimos en la misma puerta.

Unos 25€ de taxi, que hubieran sido más si el taxista nos hubiera cobrado el suplemento de 2 bultos por cada mochila.

Tardamos unos 20 minutos, el taxista nos quería llevar por defecto a la terminal de vuelos internacionales, pero nuestro nuestro vuelo salía de la T1, fijaros bien la terminal en el billete.

En la fila de facturación nos encontramos con un montón de gente ilusionada por el viaje, eso sí, predominaban las parejas de recién casados.

La facturación fue rápida, pero una vez dentro el embarque fue algo más lento. A la hora de embarcar la gente se empezó a apoltronar alrededor del mostrador, pero ahí los de Thai Airways que son muy espabilados embarcaban a la gente en pequeños grupos ordenados por filas de asientos.

Tardamos 2 horas en despegar, en pleno verano y con tanto sol el avión no podía despegar con tanta carga, así que tuvieron que descargar todo lo que no eran equipajes de pasajeros, nos desesperamos un poco en ese rato… tuvimos suerte de estar sentados cerda de la puerta y disfrutar de un poco de aire, la gente de más atrás se coció un poco.

El vuelo España a Tailandia

Volar con Thai es una gozada en comparación con otras aerolíneas, especialmente las low-cost.

No hay problema en subir equipaje a la cabina, estuvimos muy bien atendidos todo el viaje, y si llevas bien el inglés te puedes inflar de ver pelis.

Tienes tu propia almohada y manta en un paquete envasado e higienizado, varias comidas cada poco tiempo, y en cualquier momento puedes solicitar agua, refrescos e incluso más comida. Ojito con los baños en las horas punta (al acabar las pelis, después de comer…)

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Es impresionante ver en pantalla la trayectoria del vuelo, que va de punta a punta del globo, también las vistas en las que puedes ir reconociendo los diferentes países, aunque lo más llamativo es el atardecer y el amanecer, que aunque son muy bonitos de ver te hacen perder un poco la noción horaria.

Tras las 12 horas (+ 2 de espera) aterrizamos en Bangkok. El viaje no se nos hizo excesivamente largo, y desde luego que merece la pena la cantidad de horas cuando empiezas a ver Tailandia por la ventanilla.

La llegada a Tailandia

El aeropuerto Suvarnabhumi internacional de Bangkok es especialmente enorme, pero no hay que asustarse ya que todas las indicaciones son las de siempre.

Antes de recoger la maleta hay que pasar por las taquillas de inmigración, donde tienes que entregar un papel que te dan en el avión con tus datos y los del vuelo, ese papel te lo sellan y hay que mantenerlo junto al pasaporte ya que te lo volverán a pedir al salir del país.

La espera en inmigración aún nos costó un poco, y en la fila éramos unos turistas más, éramos una minoría española mezclada con gente de todo el mundo. Recomendamos ir directamente a la fila de inmigración sin perder tiempo y con el papel ya rellenado en el avión (no tendréis otra cosa mejor que hacer durante el vuelo).

Nada más salir recogimos la maleta y cambiamos algo de dinero para el taxi y poco más. Es lo que vimos en las recomendaciones de internet porque la tasa de cambio está mucho más alta en el aeropuerto.

Para salir del aeropuerto hay varios métodos, nosotros queríamos ir en taxi, así que preguntamos en un puesto de información por la salida donde estaban los taxis. Una vez en la planta inferior del aeropuerto, en la salida de los taxis, hay unas chicas en unos mostradores que te apuntan la dirección donde quieres ir en tailandés, y ya puedes entregarle el papelito con la dirección al taxista. Esto es así porque la mayoría de taxistas no saben idiomas, a penas se defienden con el inglés, algo que no pasa con los tuc-tuc que son bastante más espabilados.

Día 2. Ya en Tailandia, ¡ya estamos en Bangkok

Nuestro primer día en Bangkok

Una vez dentro del taxi empezamos a conocer las costumbres de transporte que tienen allí… hamacas en la parte trasera de las furgonetas, 4 en moto sin casco por lo que parecía una autovía, en la misma autovía 3 carriles pintados en el suelo pero 5 reales… ¡Increíble!

Como nuestro viaje iba a ser de improvisar, el único hotel que reservamos desde casa fue el de Bangkok, para llegar y no tener que perder el tiempo. Bien, pues íbamos rumbo a la calle del hotel, y tras recorrerla varias veces, el taxista no lo encontraba, así que bajamos del taxi para ir andando por si estaba un poco escondido. Tras recorrer la calle 2 veces, preguntar en un SevenEleven, y preguntar a un policía turístico, cogimos otro taxi para que nos llevara a la calle Khaosan, donde habíamos mirado otros hoteles. Porque estaba claro que el hotel reservado no existía. Menos mal que el pago lo teníamos que hacer en el hotel.

El primer hotel que vimos de nuestra lista en Khaosan Rd fue el hotel Rikka Inn, nos enseñaron una habitación libre, el precio muy bien, piscina, wifi, y para estar en la calle más concurrida por turistas la habitación era limpia, espaciosa y silenciosa. Y otro dato: un Seven Eleven en la puerta.

Hotel que NO recomendamos, porque seguimos pensando que no existe: Hotel Siamesse Views Lodge
Hotel que SÍ recomendamos: Rikka Inn

Empieza nuestro recorrido por Bangkok

Primer recorrido en Tuc tuc

Salimos del hotel con nuestros pocos Baths, la moneda de Tailandia, y en la puerta nos subimos a un tuc tuc, para que nos lleve a una parada de barcos del Río Chao Praya. Una vez allí sacamos dos tickets y nos subimos a una de las líneas, para bajarnos en la parada Tha Ratchawong, en el barrio de Chinatown.

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Nada más bajar entramos a un banco, cambiamos 3500Baths y comenzamos a callejear llegando a un mercadillo oculto entre callejones, en el que se podía comprar desde la comida hasta el complemento más insospechado. Al salir vimos pequeños templos del barrio y buscamos el templo más destacable de la zona el Wat Traimit, Templo del Buda de Oro.

Buda de Oro

La comida que puedes encontrar en Bangkok es muy similar a la del resto del país, tallarines, arroces, con verduras, acompañados por algún tipo de carne o pescado es lo que encontraréis en todos los lugares. Este primer día comimos en un pequeño bar, y el contacto con la comida Thai fue bastante mejor de lo esperado. Muy bueno y sin consecuencias al estómago.

Con la de horas que llevábamos sin dormir fuimos a ver el Parque Dusit, una burbuja verde entre tantos rascacielos. En varios rincones del parque hay pequeños templos, y encontraréis animales poco comunes en los parques de aquí…

Parque Dusit

¡A dormir la siesta al hotel!

Noche de Khaosan Rd

Khaosan Road. Hora de la cena

Ambientazo. Compras. Diversión. Turistas. Comida.

Nos gustó. Desde España pensamos en alojarnos cerca pero no en la propia calle, por lo que habíamos leído en Internet, por los ruidos sobre todo, pero como hemos comentado, desde la habitación del hotel no se oía el alboroto de la gente, y tener ambiente tan cerca es un punto a favor, porque por las noches los tuc tuc y taxis se encarecen.

Cenamos paseando, y habiendo comprado la comida en uno de los muchos puestos de comida que había de Pad Thai; hicimos las primeras compras; compramos postre: frutas frescas y troceadas en otro de los puestos; y probamos los masajes del Charlie Massage, que repetiríamos todas las noches 😉

A lo largo de la calle había varias agencias de viaje locales, y preguntamos en un par por circuitos para ver toda la zona centro de Bangkok. Es increíble lo del regateo. Sólo con preguntar «¿Hay descuento?» ya te rebajan del precio que te han dicho inicialmente.

Contratamos en una de las agencias de viaje de Khaosan Rd un Tour para el siguiente día que incluía transporte, entradas, paseo por los Klongs, comida… muy completo. Terminamos el paseo por una de las calles más concurridas de Bangkok, y a dormir, que en pocas horas habíamos viajado miles de km, cambiado de zona horaria…

Gasto diario de 2 personas en día 2:

  • Taxi Aeropuerto-hotel: 1000Baths aprox. (teniendo en cuenta que cogimos 2 taxis porque cambiamos de hotel)
  • Desplazamientos por Bangkok: 400 baths aprox.
  • Comida y cena: 300 baths aprox.
  • Hotel 3 noches habitación doble: 2500 Baths

Día 3 de ruta por Bangkok

Puntual por la mañana estaba nuestra guía recogiéndonos en el hotel, para empezar la ruta por el centro de Bangkok. Junto con nosotros una familia de Coreanos, señor, señora, suegra e hija, de los cuales sólo hablaba inglés el señor, por lo que ellas se dedicaban a hacerse fotos únicamente.

Las paradas en cada lugar daban tiempo suficiente para verlo y hacerse las fotos pertinentes, las explicaciones las daba en la furgoneta y una vez que bajábamos nos decía en cuanto rato nos esperaba de vuelta. Al llegar las primeras recomendaciones fueron que teníamos que ir vestidos hasta los tobillos , con ropa que nos cubriera los hombros, (En mi caso iba con leggins y a la entrada del Gran Palacio me hicieron alquilar un pareo porque decían que iba muy ajustada) y que para entrar a los templos hay que entrar descalzo.

La primera parada del día fue el Wat Pho, el templo del Buda en reposo, grande, brillante, e impresionante. El Wat Pho está en un recinto muy bonito, en el que hay otros templos más pequeños, donde os podéis encontrar a monjes en pleno rezo (por lo que siempre hay que entrar en silencio y respeto), pagodas, y enormes pasillos con budas colocados en diferentes posiciones.

Al salir cambiamos de lado del río y visitamos el Wat Arun. Vimos todo el recinto, pero no subimos a lo alto del templo, se podía, pero hacía un calor que nos estábamos desgastando sólo de mirar a los turistas que iban por arriba.

Wat Arun

Volvimos al Río Chao Phraya, pero esta vez para hacer un recorrido por los Klongs. Los klongs son los canales bordeados por casas de madera sobre pilotes y donde veréis templos, escuelas, jardines, y el día a día de muchos habitantes de Bangkok.

El día anterior preguntamos el precio de un recorrido de estos, y nos querían cobrar 800 baths por persona; y al final estábamos haciendo el recorrido dentro de una excursión por 1300 Baths cada uno en la que incluía el transporte, las entradas, la comida, el paseo por los klongs… No es cara la ciudad de Bangkok, pero siempre puedes encontrar la manera de ¡aprovechar más tu dinero!

Bueno, volviendo a los Klongs: el recorrido en los Klongs duró más de una hora, en la que hicimos alguna parada para alimentar a los peces que viven por los klongs. Nos llamó la atención la situación de algunas de las viviendas, los compradores ambulantes en pequeñas barcas que se acercaban para venderte almuerzo o recuerdos, y sobre todo nos llamó la atención los andamios de los edificios en obras…¡¡¡¡estaban hechos de Bambú!!!!

 

Al terminar el recorrido llegamos al Palacio Real (donde a la entrada me pusieron, casi sin darme cuenta, un pareo, me hicieron pagar 100 baths por él, de los cuales devolvían 20 o 30 si devolvías el pareo) y al Wat Phra Kaeo, el templo del Buda Esmeralda (el pequeño buda esmeralda).

Es un complejo de templos enorme, que llama la atención por la cantidad de figuras decorativas y el colorido de los templos. El pequeño Buda Esmeralda se ve desde la puerta del templo, no se puede entrar. Estuvimos bastante tiempo viendo este lugar, es que mirases donde mirases había otro pequeño templo u otro rincón interesante que acercarte a mirar. Imprescindible de verlo si vas a Bangkok.

El recorrido turístico terminaba aquí. Agradecimos mucho haber hecho el recorrido «guiado». Con el calor que hacía (y cuando cayeron 4 gotas), tener al coche esperándote en la puerta para ir al siguiente lugar, sin tener que mirar donde se sacan las entradas, regatear… fue una acertada opción. Nuestra guía tras la visita nos llevó a comer a un barco-buffet libre, todo esto aún acompañados de los coreanos que no nos decían ni pío, donde recuperamos energías. Al salir llovía y nos ofreció lo siguiente: llevarnos al hotel, a otro lugar si íbamos a hacer más turismo o a un centro comercial (o eso entendimos). El caso es que nos llevó a todos al «centro comercial».

No era un centro comercial, era una tienda de gemas y joyas, de las más grandes de Bangkok. Nada más entrar, refrescos gratis para todos, nos enseñaron los talleres, y de repente la guía nos dijo «me voy, para volver al hotel, os llevarán en taxi». Vamos que nos llevó a una tienda de joyas a ver si comprábamos… ¡y compramos! La verdad que el precio era más económico que en España, no compramos, (o compré) grandes cosas, solo un anillo y unos pendientes a juego, todo de plata. El primer recuerdo que comprábamos de Bangkok.

Al salir llovía a mares, cogimos uno de los taxi gratuitos hasta el hotel, y aunque a la llegada al hotel había dejado de llover, descansamos un rato, ¡necesitábamos una siesta!

Mercado Nocturno de Bangkok

Como ya conocíamos Khaosan, buscamos otra zona nocturna, nos fuimos al Mercado nocturno de Patpong.

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Recomendación para llegar: Para desplazarse hay veces que sale mejor de precio un taxi, el motivo es que ellos bajan bandera (recordárselo siempre) y no hay que regatear, y es un precio fijo; en cambio los tuc tuc, aunque suelen ser más rápidos, a la par que más peligrosos, te cobran según lo que consigues regatear, la hora que es, el lugar donde vas… El problema que nos encontramos con los taxis fue que no entendían nuestro inglés. En nuestra defensa tengo que decir, que nuestro inglés no será nivel experto, pero el de ellos es ¡¡inglés inventado!! Los tuc tuqueros si que hablan mejor.

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Volviendo al mercado de Patpong… Este mercado está en una zona muy diferente a Khaosan. Rascacielos, grandes edificios, restaurantes, tiendas… El mercado está como en una plaza y hay varias calles de puestos, desde complementos, ropa, recuerdos, cosas raras… Y los locales de alrededor de la plaza ofrecen casi todos Ping Pong Show. No entramos a ningún local de estos, y no será por flyers de publicidad que repartían por la zona… se los daban a Alberto y cuando me veían poner cara de «no vamos a entrar» le decían, «déjala y entra tú». A diferencia de la zona de Khaosan por aquí había pocos puestos de comida, y no tenían muy buena pinta. Además una vez que ves el mercado y das una vuelta por la zona no hay nada más que hacer, así que volvimos a Khaosan, a por cena, masajito, y cervecita fresca en una terraza.

Antes de dormir marcamos lo que nos quedaba por ver para que no se nos pasara nada al día siguiente, que ya era el último en Bangkok!

Gasto diario de dos personas del día 3:

  • Excursión guiada: 2600 Baths
  • Desplazamientos por la noche en tuc tuc y taxi: 250 baths
  • Cena Khaosan y Fish Spa: 250 Baths

Día 4: Más turismo por Bangkok

Nuestro último día en Bangkok...¡¡¡y con muchas cosas por ver!!!

A las 9 de la mañana (horario sin forzar madrugón) estábamos en marcha, cogiendo un tuc tuc, que nos recomendó pasar por una agencia de viajes para reservar el tren del día siguiente a Ayutthaya = engaño. Perdimos más de media hora en ir a la agencia esa y ver que lo que nos quería vender era un pack de excursión, y la idea de que sacar el billete a primera hora de la mañana iba a ser imposible (había leído por internet lo contrario, que se podía sacar en el mismo momento el ticket de tren, y corroboro, se puede sacar el billete en el mismo día, ¡no os dejéis engañar!)

Después de esto cogimos un taximeter rosa, que como os recomendamos, sale mejor de precio.

Primera parada: Monte Dorado

La primera parada fue la Golden Mountain y el Wat Saket.

Para llegar al templo que hay tienes que subir las escaleras que la bordean, en las que hay zonas con grandes campanas que dicen da buena suerte pasar e ir tocando todas, y grandes Gongs que hay que tocar 3 veces para lo mismo.

Desde arriba las vistas de la ciudad son impresionantes, y hay una pequeña sala a modo templo donde puedes hacer tus ofrendas a buda con incienso y papelitos dorados que se le pegan a las figuras de Buda.

De ahí la siguiente parada era la zona Dusit. Cogimos taxi de nuevo, y nos llevó al Wat Indrawihan, donde veréis un Buda de 32 metros de altura, impresionante. Para completar nuestros rituales de buena suerte, compramos una pequeña jaula con pajaritos y los dejamos en libertad.

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Como íbamos con la agenda del día apretada, cogimos otro taxi para llegar al Wat Benchamabophit, uno de los templos religiosos más modernos de Bangkok, que empezó a construirse en 1899. Es uno de los templos más vistosos exteriormente que vimos en Bangkok.

Wat Benchamabophit

A partir de aquí el recorrido fue a pie, pasamos por la Estatua del Rey Chulalongkorn, el palacio Chitralada (cerrado al público porque es donde reside el Rey), el Zoo (sólo vimos la puerta, de tener tiempo hubiéramos entrado sin duda), y por fin al Palacio Vimanmek, el mayor edificio construido de madera de teca en el mundo.

Palacio Vimanmek

Para acceder al Palacio Vimanmek no íbamos vestidos adecuadamente, por lo que nos hicieron comprar 2 pareos. A diferencia de los pareos que alquilamos en el Gran Palacio, estos eran de mejor calidad, lo malo: que no podían alquilarse, solo comprarse, y luego cargamos con ellos todo el día (en los trenes de los días siguientes nos sirvieron de manta a las mil maravillas, no hay mal que por bien no venga). La visita al palacio es guiada y en inglés. No se pueden hacer fotos en el interior, por lo que dejamos todas nuestras pertenencias en una taquilla y el calzado en la sala previa a la entrada. El palacio es de un estilo muy diferente a lo que habíamos visto, de estilo colonial, grandes ventanales…

Centro comercial MBK

Llegada la hora de comer, y siguiendo nuestros lugares pendientes de ver, nos fuimos al MBK, es un gran centro comercial. Además de lo realmente grande que es, allí aprovechan bien el espacio. Los pasillos son pequeños, y las tiendas también, aunque tienen muchísimos artículos, por lo que resulta agobiante para ser un centro comercial, parece más un Mercado más.

Para comer había una zona con varios… no sé como llamarlos. Eran mostradores en los que se ofrecían diferentes tipos de comida, tú compras tickets por una cantidad de dinero y los canjeas con la comida y refrescos del puesto que quieras, y te sientas en cualquier mesa que veas indiferentemente de donde hayas adquirido la comida. Para todos los puestos que había, no elegimos muy bien la comida… pero el postre sí, ¡¡una buena crepe!!

Muy cerca del centro comercial nos acercamos a la casa de Jim Thompson. Además de la propia casa son muy bonitos los jardines que la rodean.

La visita es guiada, en inglés, y no se pueden hacer fotos en el interior, pero sí desde el exterior. La visita dura una media hora, recomendación: no vayáis muy tarde porque nosotros llegamos por los pelos a la última visita, no recuerdo si era a las 17h o 17.30h, en la que enseñan la casa, y cuentan la historia de Jim Thompson. Es interesante de ver, pero si vais con el tiempo justo merece más la pena ir a los templos que ver al fin y al cabo, una casa.

Para volver al hotel, dimos un buen rodeo, pero con buen motivo: cogimos un Skytrain, desde el que vimos toda la zona de rascacielos, y nos dejó en el inicio del recorrido en barco de línea por el Río Chao Phraya para ver los monumentos de noche.

Bajamos en la parada más cercana, y un tuc tuc nos dejó en Khaosan. Descansamos un poco, dejamos la maleta preparada, y volvimos a recorrernos Khaosan.

Khaosan Rd

Como última noche, nos dimos un masaje en condiciones, Alberto masaje de espalda, y yo un masaje facial con limpieza que me dejó extra relajada y con una piel espectacular 😉

De vuelta en el hotel, revisamos los horarios de tren para el día siguiente en el ordenador del Hotel, y a dormir pronto que tocaba madrugar, y ¡¡comenzar el viaje al norte del país!!

Gasto diario de dos personas día 4:

  • Taxi meter (cogeríamos 2 o 3 durante el día): 220 Baths
  • Entrada palacio Vimanmek: 200 baths (y a esto hay que sumarle los pareos si no vas vestido apropiadamente)
  • Entrada Wat Benchamabophit: 40 Baths
  • Comida y compras en MBK: 1000 Baths
  • Sky Train: 30 BAths
  • Barco línea naranja: 15 Baths
  • Tuc tuc desde el río a Khaosan: 30 Baths
  • Cena en Khaosan: 150 baths
  • Masajes varios Charlie Massage: 500 Baths

Día 5 Ayutthaya, LopBuri y Phitsanulok

¿Cómo ir de Bangkok a Ayutthaya?

Salimos pronto del hotel para llegar a la Estación de Tren de Bangkok, que se llama Hua Lamphong. Cogimos un taxi, y era imposible que entendiera nuestra manera de pronunciar Hua Lamphong, y acabó parando a un transeúnte que entendió nuestra indicación en inglés y en el mapa y ya se lo dijo en Tailandés,  y en poquito rato ya estábamos allí.

Recomendación: antes de viajar podéis mirar en esta web los horarios de tren y precios de una ciudad a otra en Tailandia: http://www.railway.co.th/home/Default.asp?lenguage=Eng

En la entrada había un mostrador donde te daban todos los cuadrantes de horarios según la línea de tren que quisieras coger. A nosotros nos dieron varios, porque la misma línea no sube hasta Chiang Mai que era el destino más al norte al que queríamos llegar. Al entrar en la estación, debíamos tener cara de perdidos y una trabajadora se nos acercó, (estaban por todos lados para ayudar), nos indicó en qué ventanilla sacar el billete y de qué raíl salía. Cogimos billetes para el tren de las 8.20h de la mañana, en vagón con aire acondicionado y nos fuimos a esperar.

Durante la espera comenzó a sonar el himno de Tailandia, todo el mundo se puso en pie y se quedó quieto hasta que terminó.

Una vez en el tren, la primera sorpresa fue ver el aire acondicionado del tren: ¡ventanas abiertas y ventiladores en el techo! No pasamos calor, pero nos dejó sorprendidos. El recorrido Bangkok – Ayutthaya duró 1h20min.

Ayutthaya:

Bajamos del tren, y como al salir de cualquier lado, estaba lleno de tuctuqueros a la espera de turistas. Se nos acercó uno un poco «fichaje», y lo primero fue decirle que no, pero nos llevó ante un cartel en el que aparecían los tuc tuqueros turísticos oficiales de Ayutthaya, entre ellos él claro está. Negociamos con él el plan que teníamos: Ir a ver todo lo posible, con tiempo de verlo tranquilamente, echar fotos, y volver a comer para coger el tren del medio día dirección Phitsanulok. Una vez negociado, guardamos en la consigna (=cuarto con estanterías donde dejas la mochila y un tío que está en la puerta entre dormido y viendo la novela te las vigila) las mochilas y nos fuimos con Tony, nuestro guía. La verdad que con el tema de la consigna aunque es muy de estar por casa no tuvimos ningún problema ni aquí ni en otras estaciones.

Os recomendamos que dejéis la mochila/maleta en la consigna y que cojáis un tuc tuc para todo el día, o las horas que vayáis a estar, porque no es caro, y te evitas ir con la bici (que es otra opción) y con el mapa de un lado para otro. Las distancias no son excesivamente largas, pero en tuc tuc te plantas en 5 minutos de un sitio a otro, cunde el tiempo mucho más.

Ayutthaya fue la capital de Tailandia entre el siglo XIV y el XVIII.

A ritmo de «Is this love» de Bob Marley en su tuc tuc (de estilo diferente a los vistos en Bangkok), fuimos a la primera parada, el Wat Yai Chaya Mongkol, toda la arquitectura que vimos es totalmente diferente a lo que habíamos visto hasta ahora (todo más europeo…), y para lo que han tenido que sufrir las edificaciones y las estatuas cuando los birmanos destruyeron la ciudad se encuentra todo en buen estado.

Volvimos con Tony, y nos llevó al Parque Histórico de Ayutthaya, donde sacamos la entrada correspondiente, y comenzamos viendo el Wat Mahathat, donde vimos la famosa cabeza de Buda en las raíces de un árbol, y recorrimos todo la zona llena de Chedis y de hileras de Budas.

La siguiente parada fue muy diferente, fuimos al Palacio Wihan Phra Mongkhon Bophit, donde en su interior está uno de los Budas mas monumentales de Tailandia, que mide casi 13 metros de altura y 10 de ancho.

Justo al lado está el Wat Phra Si Sanphet, un trío de chedis que fue el complejo de edificios religiosos más importantes de la ciudad, fueron construidos como mausoleos para los monarcas. Para estar en julio, y en uno de los lugares más turísticos de Tailandia no había demasiada gente, así da gusto hacer turismo, tranquilamente disfrutando de las vistas. Recomendación: llevad un abanico, gorra, crema del sol, e ir bien hidratados, para estar en la temporada de lluvias, hacía un sol y un calor agotadores, creo que fue uno de los días que más calor pasamos.

Después volvimos al tuc tuc para ir a ver el Wat Lokaya Sutharam, donde hay un Buda en reposo de 20 metros, quizá de los peores conservados, puesto que en su día si que estuvo cubierto por un wihan de madera, pero ahora está a la intemperie.

A continuación fuimos al Wat Chai Watthanaram, un conjunto de edificios mandados construir por el Rey Prasat Thong para conmemorar el pueblo de su madre y celebrar su coronación como rey. Este Wat solo se ve desde los alrededores, no se puede pasar y pasearte entre los chedis.

En la recta final del recorrido fuimos al punto más lejano, al Wat Phu Khao Thong, que significa Golden Mountain, montaña dorada. Es un gran templo, que pudimos disfrutar prácticamente solos, pues no había más turistas allí. Las vistas desde lo alto eran espectaculares, todo vegetación, humedales y un cielo despejadísimo.

La última parada fue en un Wat del que no recordamos el nombre, más moderno, donde estaban los monjes haciendo sus rezos y enseñando a los más jóvenes.

Tras el palizón que llevábamos a las espaldas, 4 horas sin parar con todo el calor, Tony nos dejó cerca de la estación en un hostal para comer, y ya nos fuimos a sacar los billetes de las 14.20h dirección a Lop Buri

Lop Buri

El principal motivo de hacer parada aquí fue que Lop buri se considera la ciudad de los monos, y todo lo que sea animalicos no podíamos dejar de ver. Además, pasando de camino en dirección al norte, no iba a ser un alto en el camino.

Al igual que en Ayutthaya al bajar del tren dejamos las maletas en la consiga, se nos acercaron unos tuc tuqueros, negociamos, y nos fuimos a hacer el recorrido. Pero… Sorpresa!! Los tuc tuc de aquí volvían a ser diferentes… en este caso sin motor, a pedales e individuales! por lo que fuimos cada uno en uno. (el precio nos pareció demasiado barato para el esfuerzo que suponía, aunque las distancias eran de risa, había ocasiones que únicamente cruzábamos la calle…)

La primera y la más esperada parada fue el Pra Prang Sam Yot, ahora en ruinas e invadido por monos, conocido ya como el Templo de los Monos. Ojo, que parecen muy majos, graciosos e inofensivos, pero tienen muy mal genio. De hecho para cuando molestan a los turistas había dos niños con un palo que encorrían a los monos para que no molestaran. Se puede entrar al interior, todas las ventanas están con barrotes para que no entren los monos, y a través de los barrotes se les puede dar pipas (que puedes comprar antes de ir) y son más inofensivos, porque no se te pueden subir encima o quitarte lo que lleves en la mano. En el interior del templo oiréis unos ruiditos… si miráis al techo veréis que está lleno de murciélagos…

El resto de visitas al Wat Nakon Kosa, Prang Khaek, Wat Sao Thong Thong, etc. estaban la mayoría muy en ruinas exceptuando un wat más moderno cuyo buda interior estaba aún en construcción y otro wat a las afueras más grande.

El recorrido no duró más de una hora y media. Es un pueblo con pocos turistas, se ve el día a día, en el que los monos son una parte tan normal del entorno, pasean por la carretera, se suben por los cables eléctricos, se suben a los toldos de los comercios… Lo malo de hacer la visita tan rápida (porque realmente no hay nada más que ver), es que tuvimos que esperar mucho al siguiente tren, además de la hora con la que llegaba de retraso porque empezó a llover al anochecer. Las horas de espera las pasamos entre la estación y los puestos de comida que había en la calle de la misma.

Por fin a las 9 y pico de la noche llegó el tren para ir a Phitsanuloke, que tardaba en llegar a destino 3 horas. Nos dormimos muy agusto en el tren.

Phitsanulok

No teníamos hotel reservado, sí mirados un par. Así que al bajar del tren fuimos andando al hotel que estaba más cerca, el Amarin Nakorn Hotel. Al entrar solo se oía fiesta, como una discoteca, pero nos enseñaron una habitación, y no se oía nada, aire acondicionado, limpia, vamos que lo normal, y estábamos tan cansados que no nos apetecía a las 12 de la noche ponernos a comparar hoteles. Pagamos la reserva con desayuno incluido, y a dormir…

Gasto diario de dos personas:

  • Taxi hotel – estación de tren: 60 Baths
  • Tren Bangkok – Ayutthaya: 490 Baths
  • Tuc tuc turístico por Ayutthaya: 900 Baths
  • Entradas al Wat yai chai mongkol: 40 Baths
  • Comida: 200 Baths
  • Tren Ayutthaya – Lop Buri: 120 Baths
  • Tuc tuc Lop Buri: 220 Baths
  • Cena y picoteo mientras esperábamos el tren: 300 baths
  • Alojamiento Phitsanulok: 800 Baths

Día 6: Phitsanulok, Sukhothai y rumbo a Chiang Mai

Desde Phitsanulok como llegar a Sukhothai

Amanecimos en Phitsanulok, lloviendo 🙁 Así que no quisimos madrugar y esperamos a que dejara de llover. Dejó de llover y tras desayunar en el hotel y dejar las mochilas guardadas en recepción, nos acercamos a la estación de tren para coger un tuc tuc que nos llevara a la estación de autobuses.

En la estación de autobuses nos pasó como en la de tren de Bangkok, enseguida se acercó alguien a preguntarnos donde íbamos e indicarnos donde sacar el billete. El siguiente autobús a Sukhotai salía más tarde, así que aprovechamos el wifi de la estación para ponernos al día de como iba por España.

Una vez estuvo el autobús que nos correspondía, subimos. Sin duda el mejor transporte del viaje, el más local de todos. Aquí si que estábamos integrados en el país, únicos turistas en el bus y los demás haciendo su día a a día. Tardamos cerca de 2h en llegar de Phitsanulok a Sukhothai. Hacía calor, de nuevo el abanico y el agua son buena compañía, y más en estos transportes que se llenan hasta arriba y te aireas gracias a los ventiladores y ventanas abiertas por donde entra todo el aire calentito.

Sukhothai

Al igual que en Ayutthaya, al llegar a la estación hay un montón de tuc tuc, taxistas… para contratarlos durante toda la jornada. Hablamos con uno de ellos, y el precio fue de 600 Baths por las 4 horas que estuvimos por allí.

Fuimos en primer lugar al Parque Histórico de Sukhothai. Nos impresionó, creo que fue el lugar que más nos gustó del norte de Tailandia.

Nos fotografíamos en el Wat Mahathat, Wat Sa Si, Wat Si Sawai, Wat Traphang Ngoen… Hacía muy buen día, mucho calor, y aunque dentro del parque las distancias eran cortas, pasa como en Ayutthaya, se agradece que te lleven de puerta a puerta.

de-viaje-a-tailandia-sukhotai

Salimos del parque histórico hacia unas montañas, donde había un par de templos escondidos en la naturaleza, Wat Saphan Hin y el Wat Chedi Ngam. No estaban a gran altura, a unos 200 metros, que recorrías subiendo por unas escaleras hechas de piedras. Estos templos estaban más en ruinas, pero merece la pena verlos, en mitad de la nada, silencio (sólo estábamos nosotros en ese momento viéndolos), naturaleza, y unas vistas estupendas de la zona.

Según indica el mapa por esa carretera había otros Wat, pero únicamente nos paraba en los que merecía la pena.

Recomendación: este es el día que más mosquitos me picaron. No fueron muchos, y eso que me eché Relec (a Alberto no le picó ni uno, y no se había echado nada…), pero junto con el día en el parque de los elefantes, fueron los días en que más nos metimos en zonas verdes. Por si acaso llevad cualquier antimosquitos siempre encima, ¡¡no sabes donde vas a acabar el día!! Y por el sol y calor, crema solar, gorra y agua.

A la vuelta volvimos a pasar por el Parque Histórico, pero sin hacer ninguna parada. Le preguntamos por un Restaurante o lugar para comer, y nos dejó cerca de la estación de autobús en lo que parecía un bar y también parecía la terraza de una familia.

Comimos muy bien, de nuevo super integrados en la vida normal tailandesa. Estábamos solos en el restaurante-terraza familiar, mientras dentro la madre cocinaba para nosotros y le daba de comer a su hija pequeña.

El autobús de vuelta a Phitsanulok fue como a los que estamos acostumbrados, asientos de 2 en 2, directo a Phitsanulok, y hasta había pantalla con película.

De nuevo en Phitsanulok

Llegamos agotados, del calor, de llevar días con las mochilas a cuestas… Y como no teníamos donde ir hasta la hora que salía el tren nocturno a Chiang Mai (23h) nos quedamos en los ordenadores del hotel echando un ojo al siguiente destino, hoteles disponibles, excursiones… Cerca de la hora cenamos cerca de la estación de tren y esperamos y esperamos al tren… más de una hora de retraso.

Cómo ir de Phitsanulok  a Chiang Mai

Nosotros fuimos en Tren de Phitsanulok a Chiang Mai, en el tren nocturno. Si se sacan los tickets con tiempo puedes reservar asiento-cama. No fue nuestro caso, y fuimos las 8 horas en asiento normal. Pensábamos que sería imposible dormir sentados, pero nos faltó tiempo una vez que subimos. Como en todos los trayectos, te daban una toalla a modo manta, porque el aire acondicionado estaba muy alto, y también nos sirvieron para no pasar frío los pareos que tuvimos que comprar en Bangkok en el Palacio de Vinmamek; y también nos dieron desayuno, un bollito.

Y así llegamos a un nuevo día, y ya en el norte del país, en Chiang Mai.

Gasto diario dos personas:

  • Tuc tuc Estación de tren a estación de autobús: 60 baths
  • Bus a Sukhotai: 60 baths
  • Taxi en Sukhotai: 600 baths
  • Entradas sukhotai: 400 baths
  • Comer: 150 baths
  • Bus de vuelta: 86 baths
  • Tren nocturno a Chiang Mai: 880 Baths

Día 7 Chiang Mai

Llegada a Chiang Mai. Visita al centro de Chiang Mai y al mercado nocturno

Para llegar a Chiang Mai lo hicimos en el tren nocturno desde Phitsanulok, aunque habíamos dormido casi todo el viaje, estábamos cansados. En Chiang Mai nos esperaban 4 días llenos de excursiones y cosas por ver. Chiang Mai nos pareció, de los lugares que habíamos visto hasta ahora de Tailandia, el lugar más turístico, aunque no por eso se le restaba belleza de los demás. Para el futuro si volvemos a Tailandia estaremos más días en esta zona, no sólo por la ciudad, sino por todo lo que se puede ver en los alrededores.

Bueno, una vez que llegamos a Chiang Mai, la estación de tren estaba llena de tuc tuqueros y taxistas para llevarte al hotel. Nos llevó Mister A en su taxi, un hombre joven muy majo y charlatán que nos dio su tarjeta por si necesitábamos taxi en los próximos días. En cuanto al hotel, teníamos mirado varios, al primero que fuimos nos gustó y nos quedamos: Hotel Maninarakorn. Seguramente podíamos haber buscado otro un pelín más barato, pero el precio de 3 noches era bueno, desayuno genial, la habitación muy grande, buenas vistas, piscina, wifi… así que nos quedamos. El hotel no está en el centro de Chiang Mai, pero está en muy buena zona, cerca andando del mercado nocturno y de una calle muy concurrida de tiendas y restaurantes Loi Khord Road. También había un banco debajo, con buen cambio €-Baths.

Pasamos casi toda la mañana durmiendo, y salimos a conocer Chiang Mai a la hora de comer. Un día más comimos a las mil maravillas comida Thai en un restaurante/bar. Elegimos ese sitio porque íbamos mirando la carta en todos los que había, y en este además estaba la dueña (o dueño, era un Ladyboy) en la puerta haciendo elogios de su restaurante.

Chiang Mai no es muy grande, así que nos fuimos al centro andando y así fuimos viendo de camino alguno de los maravillosos Wat de la ciudad. La arquitectura de Chiang Mai era muy similar a los wat de Bangkok, pero en su interior se veía mucho más cuidado, todo más al detalle, más riqueza quizá. Casi todos los Wat cierran pronto porque empiezan los rezos los monjes, o porque tienen clases los que se están preparando para serlo.

Foto del Wat Chiang Mun (templo elefantes), Wat Phra Sing (donde el monk)

En el Wat Phra Sing nos encontramos con un joven monje, estudiante, que paró a hablar con nosotros. Estuvimos casi 2 horas con él. Estaba estudiando para ser profesor de inglés, y llevaba siendo monje casi 10 años. Nos contó como vivían su día a día, que estudiaban, como vivían, como comían, y que en unos años dejaría de ser monje para dedicarse a ser profesor de inglés. He de decir que los tailandeses tienen un inglés raro raro, igual que se dice que nos reconocen a los españoles por el inglés que tenemos, el de ellos a veces es indescrifrable. Tras la conversación, nos hizo incapié en que vivían de la caridad, de lo que la gente les daba, así que decidimos comprarle unos cartones de leche y unos zumos,  también en agradecimiento a todas las preguntas curiosas que había contestado.

En muchos lugares de Chiang Mai os encontraréis a monjes dispuestos a practicar su inglés y así podréis conocer un poco más de su cultura. Es muy interesante.

Con tanto palique se nos hizo de noche, y vimos algún templo más, pero sólo por fuera. Cogimos un tuc tuc y llegamos al Mercado nocturno de Chiang Mai.

No recuerdo donde cenamos, compramos uno de los recuerdos más bonitos de Tailandia, una figura hecha de piel de búfalo y pintada, todo artesanal, y un cuenco de bronce que emite sonido al pasar un palo de madre. Además tuvimos que comprar una tajeta de 8gb más para la cámara de fotos, porque llevábamos casi llenas las otras dos con las que fuimos.

Casi todos los días en Bangkok, y aquí en Chiang Mai, compramos batidos de frutas. Aunque habíamos leído por internet que mucho cuidado con las frutas, el hielo picado… ¡entraban de maravilla! No sé cual nos gustó más, el de piña o el de sandía, que son frutas que por el clima les salen por cualquier lado. Como recomendación podemos decir que miréis bien cuando os lo preparan, pero la verdad que nosotros nos fijamos y son higiénicos, lavan todo, y la fruta está fresca y limpia.

Nos marchamos andando al hotel, pasamos por alguna calle que no era principal y por lo tanto no tenía iluminación, y enseguida llegamos al hotel. Planeamos nuestro siguiente día (que daban lluvia) y a descansar…

Gasto diario 2 personas:

  • Taxi estación-hotel Mister A: 150 baths
  • Hotel 4 noches: 7000 baths
  • Comida: 400 baths
  • Compras para el monje: 150 baths
  • Recuerdo buda en piel de búfalo: 900 baths
  • Tarjeta 8 gb sd: 1000 baths
  • Batidos de frutas: 80 baths (2 batidos)
  • Recuerdos 500 baths

Día 8 Chiang Mai

Amaneció lloviznando, el plan era hacer una excursión por los alrededores, sobre todo ir al Doi Suthep, y volver a Chiang Mai a ver alguna cosilla más.

Debajo del hotel había un par de agencias de viajes locales, y preguntamos el precio de la excursión Doi Suthep, o más que precio de excursión, precio de transporte, para que nos llevara. La más barata, negociando, eran 1000 baths por persona aprox. Nos parecía mucho mucho. Así que nos acordamos de nuestro taxista del día anterior Mister A, que nos había dado su tarjeta por si necesitábamos desplazarnos. Mister A nos dijo que ir al Doi Suthep, Tiger Kingdom y alguna cosa más (horario de 10h a 17h aprox) 1000 baths en total. ¡estupendo! Así que lo esperamos en el hotel y nos marchamos rumbo al Doi Suthep.

Wat Doi Suthep

Conforme se subíamos la montaña, al estar el día lluvioso había niebla, pero no hacía nada de frío. El taxi nos dejó a los pies de la entrada y comenzamos la subida. Antes de llegar a las famosas escaleras, hay unos escalones rodeados por puestos de recuerditos, echamos un ojo, y compramos cosillas al irnos.

Las escaleras de entrada impresionantes, rodeadas por tanta vegetación y de colores tan llamativos. La verdad que subirlas del tirón hace que llegues con un poco de sobrealiento… Una vez arriba, y pese a la niebla, las vistas son impresionantes. En cuanto fuimos a entrar al primer Wat se me acercó un trabajador para decirme que no podía entrar así vestida (shorts y tirantes), y me fui a alquilar un pareo, porque para los hombros me puse el pañuelo que llevaba en el cuello.

El templo es impresionante, una visita indispensable si estás en Chiang Mai o cerca.

Al bajar empezó a llover flojito otra vez. En cuanto llegamos al parking, perdidos entre tanto taxi, Mister A nos llamó para ir yendo para el taxi. En cuestión de minutos dejó de llover. Al bajar paramos en una de las cascadas del parque natural del Doi Suthep, que si tenéis tiempo recomendamos que vayáis parando en todas las que podáis, naturaleza en estado puro, todo tan verde y tan natural (no os penséis que no hemos visto nunca una montaña o una cascada, pero vivimos en zona seca y ver tanto verde es una maravilla)

Siguiente parada: Tiger Kingdom

Tiger Kingdom

Antes de ir a Tailandia habíamos leído de todo, tanto de este parque donde viven y crían tigres, como sobre los parques de elefantes. Sobre el Tiger Kingdom leímos que el parque estaba muy bien, pero luego diversas opiniones de que están drogados, que no se mueven, etc. Desde luego los tigres están tranquilos con las personas, pero se mueven, se suben a mesas, se pasean, se bañan… aunque dado el calor que hace y lo bien alimentados que están, no necesitan moverse mucho, están como reyes. (Recordatorio: nuestro viaje fue en 2012, años más tarde cerraron este parque)

La entrada es cara respecto a lo que se paga en general por cualquier cosa en Tailandia, nos costó 2520 baths a los dos por entrar a ver a los cachorros, los medianos y los tigres grandes.

Empezamos por los tigres pequeñines. Pequeñines de unos 3 meses que eran más grande que mi perro de 3 años, por no hablar de las patas que tenían. Eran muy juguetones. Te hacen entrar con unas chanclas que te dejan allí, lavarte las manos antes de entrar y entras con un acompañante del parque al que los tigres conocen perfectamente. La primera toma de contacto da un poco de mieditis, y son los acompañantes los que te cogen la cámara y te colocan en diversas posiciones para hacerte la foto: con el tigre de almohada por ejemplo (que a mi casi me da algo, y mira que eran pequeños). Luego también tienen unas pelotitas para jugar con ellos cual gatos grandes. Estás como unos 10 minutos, y ya sales y vas al siguiente nivel: tigres medianos.

Estos también se mueven bastante, aunque nos acercamos directamente a los que estaban en modo siesta para irnos acostumbrando. En el momento de foto uno se despertó y decidió pasar por encima de Alberto. Los acompañantes/cuidadores hacían con los tigres lo que querían, les sacaban las uñas para que las viéramos, los colmillos, están super acostumbrados a ellos, lo que da mucha confianza.

Por último entramos con los grandes grandes, nos tumbamos sobre ellos, les cogimos la cola, paseamos al lado de ellos… vamos que después de estos nos metemos con los cachorros otra vez y ¡nos los ponemos de gorro!

Al salir ya era la hora de comer y le dijimos a Mister A que nos llevara a algún sitio de comida típica. Paramos en mitad de la carretera rumbo a otro parque de animales: de cocodrilos, que él nos recomendó. Comimos muy bien pad thai para variar, e invitamos a Mister A.

Granja de cocodrilos Mae Rim Cocrodile show

Aquí llegamos porque Mister A nos animaba a ir aquí, y a varios sitios más como uno de Shutting (disparar armas de verdad). Al tener tiempo nos pareció bien. El sitio deja mucho que desear en comparación al buen cuidado e instalaciones del tiger kingdom. Tenían a casi todos los cocodrilos en una Charca/piscina de no más de 25 metros de largo, donde podías alimentarlos tu mismo con una caña. Como todo, es toda una experiencia alimentar cocodrilos, verles tan de cerca.

Después tenían un baby cocodrile que prácticamente te echaban encima para que te fotografiaras con él.

Y como colofón el show de los cocodrilos: dos adiestradores haciendo trucos en los que abrían la boca de los cocodrilos, metían la mano… hasta la cabeza!! El reportero hablaba en inglés, y la música que ponían de ambiente eran del estilo a la macarena… El espectáculo estuvo bien, no creo que estuviéramos más de 15 personas viéndolo, pero es curioso, y ya que estás en Tailandia que menos que ver todo lo que puedas.

Al salir de lo de los cocodrilos estábamos ya agotados, hasta Mister A iba callado en el taxi. Nos dejó en el hotel, le pagamos, y a descansar un rato.

Esa noche buscamos en las agencias que había en Chiang Mai excursiones para algún parque de elefantes. El mejor que hay, el Patara, estaba lleno hacía meses. Sobre todo nos querían ofrecer packs: Elefantes, bajada en balsas de bambú, jardín de orquídeas… pero estos packs no nos gustaban, porque es abarcar mucho y nada a la vez, y la verdad que ver orquídeas no nos motivaba. Además lo que teníamos claro era que ya que íbamos a estar con elefantes, queríamos verlos de la manera más natural posible, sin que les pongan sillas en la lomera, pudiendo ver como se cuidan a diario, y estando todo el día con ellos. Al final nos decantamos por el Baan Chang Elephant Park, y ya nos fuimos a cenar tranquilos. Esta noche buscamos cena fácil: pizza. En nuestro mapa del hotel aparecía una pizzería y la buscamos, cenamos muy bien, y variamos de comida tailandesa. Pronto a dormir, que lo del día con los elefantes nos tenía impacientes!!!!

Gasto diario de dos personas día 8:

  • Taxi todo el día Mister A: 1000 baths
  • Entrada Doi suthep: 40 baths
  • Alquiler pareo: 10 baths
  • Comida 3 personas: 180 Baths
  • Entrada completa tiger kingdom: 2520 baths
  • Entrada Granja cocodrilos: 600 baths

Día 9 Visita al Baan Chang Elephant Park y Muay Thai en Chiang Mai

Baan Chang Elephant Park

Bien prontito nos vino a buscar al hotel la furgoneta con el resto de compañeros de grupo: 2 americanos, un alemán, 2 holandeses… que nos llevó a Baan Chang Elephant Park.

Una vez allí nos dieron ropa para cambiarnos, ya que íbamos a acabar limpitos limpitos. La ropa no la esperéis de vuestra talla y de vuestro color favorito, es igual para todos. A nosotros nos recordaba a los pijamas que te dan en los hospitales cuando ingresas. Pudimos dejar nuestras pertenencias en unas taquillas. La cámara de fotos la llevamos con nosotros casi todo el tiempo, incluso sobre el elefante. Aunque el guía nos fue haciendo fotos durante el recorrido, fotos que luego cuelgan en su página de Facebook.

Nuestro guía durante el día nos empezó explicando en qué consiste el parque, su finalidad, desde cuando está abierto… Al igual que el parque Patara, este parque se creó para rescatar a elefantes que tenían explotados trabajando. Aquí viven en su entorno, la selva, en manada, y están diariamente cuidados y muy bien alimentados. Cada elefante tiene su «mahout» que es una persona que lo conoce y lo cuida, aunque si vais veréis que entienden todo venga del mahout que venga. Alguno de nuestros compañeros de grupo estuvo en otro viaje a Tailandia en Patara. Nuestro guía nos dijo que Patara es el mejor parque, porque es el que más recursos tiene, pero que la finalidad y el objetivo es el mismo que en Baan Chang, de hecho hay muchos trabajadores que trabajan en ambos parques.

Bueno, tras la charla, nos indicó que podíamos acercarnos a acariciar y alimentar a los elefantes. Nos dieron cestos enormes con cañas y plátanos, y fuimos paseando entre los elefantes tocándolos y dándoles comida.

Tras eso, volvimos a «clase teórica». Acercaron a dos elefantes, uno más joven y otro adulto, para explicarnos como había que darles las instrucciones para que se tumbaran y poder subir, que pararan, que giraran, etc. Y de uno en uno fuimos subiendo para aprender. La primera sensación al subirte, o al menos la mía, es como cuando te subes a un caballo, eso sí hay más estabilidad, y da un poco de repelús porque te subes directamente sobre la piel del elefante, que es áspera, rugosa, y aunque no lo parece, llena de pelos.

Antes de la ruta en elefante por la selva, nos dieron de comer, comida tailandesa para variar ( muy buena como siempre) y piña fresca.

Y al ajo, ¡nos vamos con los elefantes! Nosotros compartíamos elefante. El precio del día variaba si querías ir separados o juntos. Y como soy un poco miedica preferimos ir juntos, así puedes ir comentando la jugada. Importante: antes de subir te hacen descalzarte y ya vas descalzo el resto de la excursión, puedes llevar la cámara (pero cubre el objetivo que a lo que te despistas el elefante escupe) y te dan agua por si quieres llevarte un botellín en los bolsillos. (Si no llevas la cámara el mahout guía no para de echar fotos, que a los dos días suben a facebook)

Yo me senté delante el primer tramo, hay ratos de subidas o bajadas que se mueve un montón y parece que vayas a caerte, además cuando le entra más hambre para a comerse ramas de la selva y tienes que decirle, como te han enseñado, que siga para delante. Y por si no te hace caso siempre hay un mahout cerca. Además los elefantes cuando pasan calor se echan agua. Nos explicaron que tienen un gran estómago y que cogen agua almacenada con la trompa y se la echan por encima para refrescarse. Y diréis: «que bien que nos refresca durante el camino». Pues NO. Ese agua es mayormente tierra, y acabas con grumos por todo el cuerpo. Es una experiencia divertidísima.

A mitad de camino, en medio de la selva, paramos para que descansaran los elefantes (os recuerdo que íbamos descalzos, todo lleno de tierra y de excrementos de elefante…). Algunos elefantes, como el nuestro, decidieron rascarse la espalda y se llenaron enteritos de tierra, vamos que al subir era como estar sentados en el suelo.

El recorrido es impresionante, ya que el camino no es un camino de 4 metros de ancho, sino que en varias ocasiones tienes que ir apartando ramas y maleza de la cara.

Para terminar el día con el elefante, nos explican como bañarlos. Nos metemos a una charca (porque eso no era ni piscina, ni lago ni nada, barro y algo de agua), y nos dan unos cubos con cepillos. Los elefantes están la mar de relajados, y de vez en cuando te refrescan cuando oyen al mahout diciendo «PUM».

Tras esto hay unas duchas donde puedes asearte un poco y volverte a poner tu ropa, y la furgo está lista para llevarte de nuevo al hotel.

Hay que decir que las jornadas de día no son como las españolas. Aquí se considera una jornada de excursión o visitas (o al menos así lo veo yo), saliendo a las 9h 0 10h de la mañana, comiendo a las 14h o 15h y terminando sobre las 19h o 20h, todo con algún descansito y tal. Pues allí empiezas a las 8h y a las 16h o 17h se acabó. Y claro, la sensación es genial, da la impresión de haber aprovechado mucho el día, y ¡¡¡aún te queda por delante!!!

Descanso, siesta, ¡¡¡y en marcha otra vez!!!

Mercado nocturno de Chiang Mai

De camino a ver otra zona del mercado nocturno pasamos por un par de agencias, con dos objetivos, viaje de día a Chiang Rai para el siguiente día, e informarnos sobre los combates de Muay Thai. Reservamos para ambos y para hacer tiempo antes del combate cenamos y nos fuimos a dar un masajito de pies, que desde la última noche en Bangkok no nos dábamos el capricho.

Combates de Muay Thai en Chiang Mai

Teníamos las entradas y la indicación de cómo llegar. Parecía que íbamos a un sitio clandestino, estaba tras un mercado, entre dos calles, y la entrada estaba en un callejón con tíos muy grandotes de porteros. Pero luego entras y hay mucho ambiente!! Hay barra para pedirte algo, zona para sentarte en el suelo donde había jóvenes en plan botellón, todo muy bien decorado e iluminado…

Al entrar no supimos donde sentarnos, la parte más cercana al ring estaba delimitada, creemos que era la zona vip, aunque cuando el espectáculo empezó mucha gente se trasladó delante (recomendación: comprad entrada de precio normal, y luego si podéis pasaros a la zona de delante. Verse se veía bien desde nuestro sitio. Los sitios malos son cerca de las esquinas porque los entrenadores y familia de los participantes se quedan de pie en esa zona y tapan la visión).

Antes del combate sonó el himno de Tailandia, todos de pie y en silencio, y presentaron a los primeros luchadores… ¡Dos niños! Nos impactó verles tan pequeños dándose semejantes tortas. Fue subiendo la edad. Empezaron los de 7 u 8 años, luego 11 o 12, luego veinteañeros, y ya adultos.

No terminamos de ver todos los combates que había, estuvimos casi 2 horas y eso duraba y duraba, pero al día siguiente tocaba madrugar para ir a Chiang Rai, al Triángulo de Oro y ver la tribu de las mujeres jirafa…

Recomendación: nosotros fuimos de viaje con una mochila grandota y no llevamos ni mudas ni pantalones ni camisetas a uno por día. Habíamos leído que hay lavanderías a buen precio. Y eso hicimos este día. Bajamos a la lavandería que había enfrente del hotel toda la ropa que habíamos usado hasta el momento. El precio va por kilos y si la quieres planchada o no. Nos costó 180 baths lavar todo y planchado. Lo dejamos antes de ir a cenar y al Muay Thai, y al día siguiente nos lo dejaron en la recepción del hotel. Normalmente vuelves de los viajes cargad@ para poner varias lavadoras. Nosotros en este caso no, porque mucha de esa ropa ya ni nos la pusimos, porque nos quedaba el día de Chiang Rai, día de viaje y playa!!!!

Gasto diario 2 personas día 9:

  • Día en Baan Chang Elephant Park: 4800 baths (incluye transporte y comida)
  • Lavandería: 180 baths
  • Masajes: 160 baths
  • Cena: 200 baths
  • Espectáculo Muay Thai: 800 baths
  • tuc tuc al hotel: 50 baths

Día 10 Excursión a Chiang Rai

Chiang Rai, mujeres jirafa y Golden Triangle

Como ya os hemos contado, reservamos esta excursión ya en Chiang Mai (hay gente que la reserva ya desde España). Buscamos por varias agencias, comparamos precios (porque los packs son iguales), y día completo de excursión!

De camino a Chiang Rai

Madrugamos bastante, porque el recorrido de Chiang Mai a Chiang Rai es de unas 3 horas. Nos recogió por el hotel una furgoneta con más compañeros de viaje y la guía que nos iba adelantando información de los sitios donde íbamos haciendo paradas.

La verdad que aunque son horas de viaje la minivan lleva buen aire acondicionado y era amplia. Buenas siestas nos echamos entre parada y parada.

Nuestra guía se llamaba «Juan». No sé como se escribiría, pero así se pronunciaba.

La primera parada fue en un Hot Spring. Esto es una zona con un gran geisher de agua caliente, y pequeñas fuentes donde puedes meter los pies. Es una parada muy turística, porque este hot spring está en medio de un parking rodeado de tiendas de regalitos…

La segunda parada, impresionante, fue en el Templo Blanco o Wat Rong Khung, cuya entrada es gratuita. Antes de llegar Juan nos explicó un poco de la historia y construcción de este reciente y original templo. La parada duró cerca de una hora para que tuviéramos tiempo de verlo bien.  Realmente se ve en un periquete, el templo es precioso de ver por fuera, y por dentro están aún pintándolo. Lo curioso de la decoración interior es que en vez de pinturas de Buda y su historia, son pinturas de lo que consideran el demonio, y puedes encontrar desde dibujos de Dragon Ball, las torres gemelas de NY, Spiderman, Matrix, Kung Fu Panda, incluso cosas tan recientes como Angry Birds o Doraimon. (En el interior no está bien visto tomar imágenes… pero aquí os dejamos una pequeña muestra de lo que veréis)

No os olvidéis de ver el edificio de los baños, que parece por fuera otro mini templo más, pero son solo los aseos. Cuidan hasta el último detalle.

templo-blanco-interior

Golden Triangle – Triángulo de Oro

El Golden Triangle es la zona en la que se unen las fronteras de Tailandia, Laos y Myanmar; están unidas por el río Mekong. Allí te dan un paseo en barca, explicándote la historia y curiosidades del enclave. Como que por ejemplo está prohibido el juego en Tailandia, y justo allí en la frontera Laos tenía un casino…

El paisaje es muy bonito. Te paran en un embarcadero de Laos, en el que únicamente hay puestos para comprar regalitos. Y tras la parada vuelves al barco a acabar el recorrido.

En un principio dudamos si coger dentro del pack de la excursión el paseo por el Río Mekong en el triángulo de oro, pero al final sí lo cogimos. Esto es como otras cosas del viaje: ya que te has ido tan lejos ves todo bien.

A continuación, ya sobre tierra, nos llevaron a la zona más al norte de Tailandia, donde también había un montón de tiendas. Estuvimos un rato dando una vuelta y ya a comer.

Nosotros íbamos unos 8 en la furgoneta, y a comer nos juntamos con 10 o 12 furgonetas más en un restaurante de buffet libre. La comida bien, quizá un poco rápida porque enseguida nos hicieron levantar para ir a la siguiente parada. El restaurante estaba bien, espacioso, con buen aire acondicionado (hacía un calor también este día… recordamos que fuimos en julio, temporada de lluvias, pero no es para nada lluvia constante, solo algún rato algún día).

La última parada también era una de nuestras dudas desde el principio de plantear el viaje a Tailandia: ir a ver la tribu de las mujeres jirafa. Mi duda era porque, leyendo por internet, hay gente que lo pone fatal y otros que que guay. Entonces mi conclusión fue que era un poco teatro y que veríamos una tribu en la pobreza que además se ponen los aros en el cuello para atraer turistas más que por tradición… Bueno, el primer día en Chiang Mai encontramos a una pareja de Barceloneses, que nos dijeron que ya habían ido y les había gustado la experiencia, que sí son poblados con una zona para los turistas, pero que mantienen la tradición porque ellas lo consideran un símbolo de belleza, y que están bien cuidadas y se les veía felices. Y este testimonio nos animó más, y como lo del barco en el triángulo de oro, ya que estás tan lejos…ves todo.

De viaje a Tailandia Chiang Rai

Mujeres Jirafa de Chiang Rai

La minivan nos dejó en la «entrada» del poblado. Atravesamos un tramo, cruzamos un puente de madera debajo del que pasaba un río (más parecía una pequeña acequia, no pasaba mucha agua), y ahí estaban las mujeres de la tribu. Nada más entrar Juan saludó a todas y nos presentó a la más mayor de todas, por lo tanto la que más aros tenía. Nos sorprendió que además de aros en el cuello, llevan aros en las rodillas, e incluso las niñas pequeñas empiezan a llevar sus primeros aros. Nos explicaron que cada cierto tiempo se quitan los aros para dejar descansar los hombros, que es donde realmente recae el peso de los aros (que es bastante lo que pesan por cierto). Ósea que es un mito eso de que cuando se los quitan se mueren o no tienen fuerza para sujetar la cabeza.

Después de la presentación de esta primera mujer, nos dijeron que teníamos cierto tiempo para dar una vuelta por el poblado. Cada mujer estaba haciendo sus labores, unas hacían telas, bufandas, manualidades…y todo estaba a la venta.

La verdad que impresiona verlas, y da reparo ponerte a hacerte fotos con ellas, aunque son ellas las que te instan a acercarte y a que te sientes con ellas. Nosotros compramos más recuerditos que en ningún otro sitio por metro cuadrado, y es que ya que ellas están ahí para que las veas, que menos que comprarles cosillas. Hay que decir que tenían cosas muy originales, y todo handmade.

Es cierto que por detrás de esa calle principal donde están los puestos o casetas con las mujeres, se ven otras casetas donde hay niños y hombres, que realizan a la par su día a día.

Una vez que volvimos a la minivan ya fue para volver a Chiang Mai. Paramos a mitad de camino en una estación de servicio para repostar y aprovechamos para comprar algo de picar y agua.

Llegamos bastante tarde a Chiang Mai, nos dejaron en el hotel, donde los de la lavandería nos habían dejado toda nuestra ropita limpita y planchada a la perfección.

Cenamos prontito, y dejamos en el hotel nota de que nos llamaran un taxi para la mañana siguiente para ir al aeropuerto de Chiang Mai, ya que el siguiente destino era Krabi: a la playa de Ao Nang al sur de Tailandia.

Gasto diario de dos personas día 10:

Excursión: 2800 baths
Compras y regalos: 600 baths

Día 11 Nos vamos al sur de Tailandia: destino Krabi

Chiang Mai-Bangkok-Krabi, hasta la playa de Ao Nang

Aeropuerto de Chiang Mai

Madrugón: nos levantamos a las 4.30h.

El avión de Thai Airways rumbo a Bangkok para hacer escala antes de ir a Krabi salía a las 7 de la mañana de Chiang Mai. Acostumbrados a estar en el aeropuerto 1h30m o 2h antes de la salida del vuelo, llegamos al aeropuerto a las 5.30h de la mañana, con un taxi que nos llamaron en la recepción del hotel. Se llega desde el centro de Chiang Mai en 10-15 min.

Para los vuelos internos de Tailandia no es necesario llegar tan pronto al aeropuerto, con una hora es suficiente. De hecho tuvimos que esperar a que abrieran el embarque para facturar las mochilas. El equipaje nos lo facturaron ya con destino a Krabi, es decir, en Bangkok no tuvimos que ir a por las maletas, sino que ellos las gestionaron directamente para cargarlas en nuestro siguiente avión. No tuvimos ningún problema con el equipaje, ni nos planteamos que nos lo pudieran perder, pero vimos gente que por si acaso si que recogían en las escalas el equipaje para volverlo a facturar.

El vuelo Chiang Mai a Bangkok duró un poco más de una hora, como siempre con Thai Airways comodísimos, con almohada, manta, desayuno…

Lo malo: las horas que nos quedaban de espera en el aeropuerto de Bangkok… de 8.30h aprox. a 13.30h que salía el siguiente vuelo.

Al llegar al aeropuerto de Bangkok buscamos un lugar para desayunar, y fuimos a un punto de información, donde te dan una contraseña para el wifi gratuito que hay en el aeropuerto. Nos fuimos ya directamente a la puerta de embarque del siguiente vuelo, donde casi nos volvemos locos tanto rato, pero la espera merecía la pena, nos íbamos a la playa, aunque era ya la última parada del viaje, y de paso descansamos un poco que el cuerpo ya se iba resintiendo después de tantos días de no parar.

El vuelo de Bangkok a Krabi duró casi dos horas, en el aeropuerto de Krabi recogimos el equipaje y salimos a la zona principal del aeropuerto. Nos hizo mucha gracia que al salir había varias ventanillas de servicios de transporte a Ao nang y otras zonas de playa, y los vendedores te llamaban gesticulando de manera muy exagerada, intentando que no fueras al puesto de al lado, su competencia. Después de mirar precios cogimos en una de ellas un taxi para que nos llevara a Ao nang, con la condición de que nos llevara a los hoteles que teníamos mirados (no habíamos reservado nada).

Playa de Ao Nang- alojamiento

Al primer hotel que llegamos, que por cierto, justo este rato de buscar hotel llovía un poco, fue al Beach Terrace. Imposible hacernos entender con el taxista. Intentamos pronunciar cada vez mejor el nombre del hotel pero nada… hasta que le preguntó a otro taxista, y resulta que ellos lo pronuncian (literalmente) «be teré». No hablamos inglés a las mil maravillas pero ¡no hubiéramos pronunciado así en la vida!

Vimos el hotel, la habitación bien, incluía desayuno, pegado a la playa… pero por si acaso fuimos a ver otro de la lista. (el taxista no estaba muy conforme…)

El otro hotel, no recuerdo como se llamaba, estaba en la otra punta del «paseo marítimo». El hotel era muy majo, las habitaciones más pequeñas, también piscina, wifi gratis… Pero estaban de obras, y había polvo, ruidos y gente entrando y saliendo. Además el precio era igual. Así que vuelta al Be teré con nuestro taxista que nos quería dejar en un tuc tuc. Y le insistimos que habíamos pagado 600 baths por ir al hotel, y que no pensábamos pagar más transporte. Finalmente, nos alojamos en el Beach Terrace.

Las habitaciones del hotel Beach Terrace eran diferentes: había habitaciones con jacuzzi o normales. Así que reservamos 2 noches en habitación normal y la última con jacuzzi. Todas las habitaciones eran grandes, luminosas y con buen aire acondicionado.

Tras descansar un poquito nos fuimos a conocer la zona. Lo primero fue parar en una agencia para preguntar precios de excursiones para los dos días siguientes: queríamos ir a las Phi Phi Islands y hacer excursión a las 4 islas. Daban tiempo regulero para esos días, así que sólo reservamos la del día siguiente a las islas Phi phi. Las excursiones variaban según el transporte: se podía ir en Long Tail Boat o en Speed Boat. Más lento y con menos gente el primero, y más rápido y con más afluencia el segundo. En ambos entraba la comida, el transporte desde el hotel, y te prestaban gafas para hacer snorkel en varias paradas en el mar.

Compramos crema del sol (que se nos olvidó llevar y ya íbamos colorados de otros días), paseamos por la playa, cenamos y a dormir, a la espera del siguiente día de excursión.

Precio diario de dos personas:

Taxi hotel – aeropuerto Chiang Mai: 200 baths
Desayuno/almuerzo en aeropuerto de Bangkok: 455 baths
Taxi aeropuerto Krabi – Ao nang: 600 baths
Hotel 3 noches Beach terrace: 4900 baths

Día 12 Phi Phi Islands

Excursión en Speed Boat a las Phi phi Island

Nos levantamos prontito, y desayunamos en el Hotel. Estuvimos alojados en el Beach Terrace de AoNang Beach. Para desayunar salías al restaurante de fuera que daba a la playa, y te preparaban lo que pedías (tortilla, revuelto, plato combinado, cafés, zumos…). Desayunamos muy bien todos los días además de que las vistas eran increíbles.

Nos vinieron a buscar al hotel para la excursión a las Islas Phi Phi. Una vez que llegamos a la zona del «embarcadero» nos dividieron en grupos y nos acercamos andando al speed boat. Nosotros nos sentamos fuera, en la parte delantera del barco, te daba el aire y se podía disfrutar de maravilla de las vistas. (también hay algún contra a sentarse aquí…leed hasta el final del día)

Phi Phi Islands

Desde Ao Nang estuvimos cerca de una hora en el barco hasta la primera parada, que fue cerca de una de las islas para hacer snorkel. Si no tienes tu propio equipo te dejan en el barco. Hay que tener cuidado y no acercarse al fondo (se para en zonas que cubre poco) porque una chica que viajaba con nosotros se pinchó en el pie con un pez erizo…

La primera isla a la que bajamos fue a Koh Phi Phi, a ver la playa de Maya Bay. Es la playa más turística y conocida gracias a la película de Leonardo Dicaprio «La playa». Cuando lleguéis fijaros bien cual es vuestro barco, porque está a rebosar de grupos!!

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Dimos un paseo por dentro de la isla, por donde se podía acceder con la vegetación y desde esa zona de playa. Una isla muy bonita, merece la pena ir a verla, pero sería la bomba haberla visto con la misma poca gente y tranquilidad que cuando estuvimos en Sukhotai por ejemplo.

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Fuimos parando en todas las islas. En una de ellas nos llevaron a un buffet libre, tipo el que nos llevaron en la excursión a Chiang Rai (aunque comí mejor el día de Chiang Rai), y estuvimos un rato de paseo entre las calles y de compras. y… empezó a llover, pero suave.

En la siguiente isla ya había dejado de llover, y nos alejamos un poco de la zona de los barcos para tomar un poco el sol y hacernos unas fotos.

Y ya tocaba la vuelta a AoNang… y empezó a llover, fuerte, fuerte. De repente, os recuerdo que fuimos sentados en la parte delantera del barco, sin techo, al aire libre, para disfrutar de las vistas…; no se veía nada, sólo niebla y lluvia que te daba en la cara como pequeñas piedras. Tuvimos que ponernos las toallas por la cabeza, pero a la vez hacía un frío de la lluvia helador, y además el mar se estaba picando, y el speed boat cada vez daba más botes. Un viaje de vuelta de lo más entretenido y una buena anécdota. Hay que decir que todos los turistas íbamos tapados y con cara de susto, pero el piloto y el guía llevaban una cara de estar disfrutando como enanos.

Al llegar a

Día 13 Excursión 4 Islas

4 islas, Railay, Cueva de la princesa

La última excursión del viaje a Tailandia… La previsión meteorológica para este día era mala, por lo que no habíamos reservado excursión. Pero al levantarnos vimos que hacía un día bueno y que merecía la pena salir a ver las islas. Fuimos a la misma agencia donde contratamos la excursión a las islas Phi Phi (la más cercana al hotel, y por los folletos de excursiones de otras agencias el precio era bueno), y como los grupos en speed boat o long tail, habían salido ya, la única opción era reservar un Long Tail Boat para los dos. El precio era más caro en teniendo en cuenta el tiempo de la excursión y la distancia (inferior a la de las Islas Phi Phi), y que no entraba la comida, pero merece la pena ir solos!!!!

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Al finalizar la reserva subimos al hotel a coger la cámara, bañador, toalla (que te prestan en el hotel no hace falta llevarte la tuya), y al bajar de nuevo un tuk tuk nos esperaba. El conductor del tuk tuk era el mismo que el del barco, muy simpático.

Al subirnos al long tail boat, notas un poco de inestabilidad, pero en cuanto coges confianza puedes moverte sin problemas, subirte a la proa, tumbarte… mucho mejor que el viaje en speed boat. Supongo que ir en grupo en long tail tiene que ser un poco agobiante.

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Fuimos parando en todas las islas, al ir solos, el tiempo que queríamos, cuando nos cansábamos íbamos a buscar el barco, y al próximo destino. Además hacíamos paradas para hacer snorkel, igual, el tiempo que quisiéramos, sin hacer fila por el material como nos pasó el día de antes en el speed boat. Así fuimos por las 4 islas Chicken Island, Tup Island, Poda Island y Phra Nang Cave, y a la playa de Railay. Tuvimos un rato de tormenta, como 20 minutos o así, mucho más floja que la del día anterior, y luego de nuevo salió el sol.

La excursión duró unas 4 horas, nos habíamos llevado «almuerzo» (los 7eleven tienen de todo), así que la comida nos la saltamos, y tras una siesta y recuperación del solazo que nos había dado cenamos cerca del hotel.

Recomendación: Llevar las toallas que te dan en el hotel a este tipo de excursiones (con la humedad que hay tardan mucho en secarse, y más si las usas de paraguas como nos pasó a nosotros). No os olvidéis de la crema del sol, y que sea de protección alta, pues hay muchos ratos que aparecen nubes y no te das cuenta y acabas quemado (y si vais al viaje con mochila, ya verás lo que pica cargarla luego al hombro…). Un sombrerito playero o gafas de sol, agua fresca abundante, y algo de comer. No hay problema en llevar la cámara de fotos que tengáis , pero venden mochilas impermeables por si no os fiáis de que se os caiga al agua, o de que la moje la lluvia.

Gasto diario dos personas:

  • Excursión Long Tail Boat (solos): 2000 baths
  • Aparcar el long tail Boat en una de las islas: 100 baths
  • Cena: 400 baths

Día 14: De Ao nang a Bangkok

Este realmente fue el último día de vacaciones. Tocó hacer las maletas y «hacer tiempo» hasta la hora de salida del vuelo a Bangkok.

Reservamos un taxi en el hotel para que nos llevara al aeropuerto, y mientras recorrimos la playa de Ao nang y comimos. Podía haber dado tiempo a una excursión rápida, pero el día estaba lluvioso.

Poco más que contar, aprovechad para coger fuerzas, que la espera en el aeropuerto ¡se hace muy pesada!

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