Cuando tu hijo nace con bajo peso, pierde peso, y lo ingresan.

BlogLactanciaMaternidad0 comentarios

Hay historias de la maternidad que es mejor olvidar. Y esta es una de ellas. Nunca lo había contado porque es un recuerdo malo, que hizo que empezase la maternidad, y la lactancia, llena de miedos, tristeza, inseguridades y «haciéndolo todo mal».

Cuando nace tu bebé con un peso justito o bajo

Mi primera hija pesó 3.080kg. En principio un peso normal. En las primeras horas de vida se quedó un poco «atontadilla» y se la llevaron. Me dijeron que era algo del azúcar. Nunca me explicaron bien si fue una bajada, una subida…fue algo del azúcar. En los días que estuvimos en el hospital tras el parto 2 o 3 noches, no obtuvimos tan apenas ayuda con la lactancia, y eso que estábamos en un Hospital de los que promueven la lactancia materna. Vergüenza me da cuando leo esas cosas y luego pasa lo que pasa. En fin.

Una de las noches en las que mi hija lloraba y lloraba, una enfermera o auxiliar, vino y me dijo que no tenía pezón, que así como iba a darle teta. Me dijo, te traigo una pezonera. ¿¿Sabéis que me trajo?? Una tetina de biberón, me quedé flipando.

Otra noche, una matrona, más maja, iba habitación por habitación ayudándonos a todas, esa sí que un poco me ayudó.

A mí me salía leche, mucha. Tenía que cambiarme el camisón varias veces al día (con los siguientes hijos me llevé al hospital discos de lactancia, camisetas de lactancia para que no rocen los pezones esos camisones tan tiesos de tantos lavados…).

Cuando nos dieron el alta, la beba había perdido peso, dentro de «lo normal» cuando nacen. Pero dado que me salía bien de leche, no vieron ningún problema en mandarme a casa. Me dijeron que fuera a la farmacia y la fuera pesando.

Durante los primeros días en casa, llegó la típica subida de leche del primer día, la pobre pequeñita no podía coger bien la teta, pero parecía que iba comiendo, aunque se dormía, le costaba mantenerse despierta, pero la íbamos despertando. Era nuestro primer bebé, y hacíamos lo que nos habían dicho, darle teta a demanda, pero claro, no sabes «cuanto come» al darle pecho.

Casualmente no pude ir a la primera revisión con la pediatra porque se jubilaba y consideró por teléfono que todo estaba bien. Pero un par de días más tarde tuve la primera revisión con mi matrona, la más maja que hay, que suerte tuve de tenerla en los tres embarazos, y me mandó a urgencias.

Cuando tu hijo pierde mucho peso al nacer

Cuando llegamos al hospital, además de mirarle el peso, que había perdido medio kg respecto al nacimiento, le miraron la glucemia, ósea, el azúcar, y estaba bajo. Creo que es lo que consideraron más grave y por eso recomendaron dejarla ingresada. Solo ingresaba ella, un bebé de apenas una semana. ¿Y yo? ¿Cómo le voy a alimentar si no estoy con ella?

Cuando ingresan a un bebé, el bebé tiene su cunita en una salita con más bebés, y las madres tienen una mierda de silla. En este caso al bebé le hacía falta azúcar, y le pusieron una vía, y por otro lado necesita alimento: a la madre, y complementar con bibe, para tener la certeza de lo que come. Por lo tanto una mierda de nuevo eso de estar malsentada en una silla con más bebés, y más mamás, es incómodo y triste para ser el comienzo de «tu bonita maternidad». Además en mi caso, nos dijeron que podíamos quedarnos, evidentemente, con la bebita todo lo que quisiéramos, pero que nos fuéramos a casa a descansar por las noches, que saliéramos a comer… Imagínate, irte del hospital sin tu bebé recién nacido, que pena más grande, que lloros esos días.

Llegar a casa y sacarte leche, porque quieres conseguir seguir con la lactancia, porque la lactancia es lo que mejor hay para el bebé, pero NADIE te ha ayudado desde que nació el bebé, y eso que repito, estás en un hospital promotor de la lactancia materna.

La pequeña estuvo ingresada desde el viernes al lunes por la mañana. Ambas noches nos fuimos a casa, a dormir y con la alarma me sacaba leche cada 3 horas para dársela al día siguiente, que sueño y que tristeza todo. Y nadie nos ayudaba con la lactancia durante nuestra estancia en el hospital. Nadie. Nadie. Y además fuera del hospital, quieren ayudarte, familiares, amigos, que no tienen ni idea de lactancia, y te dicen «pues dale biberón y olvídate», «tu teta no alimenta», «será que no tienes leche», «yo le di biberones a mis hijos y mira que bien han salido». No escuches, haz lo que a ti te parezca mejor, y si buscas consejo, busca uno fiable.

Al bebé le dan el alta

Cuando el bebé ha recuperado algo de peso, mejora su glucosa te mandan a casa. Instrucciones: lactancia mixta. Estupendo, hasta que coja fuerzas la bebita.

El alta nos la dieron un lunes. Esa semana la beba no se agarraba con fuerza al pecho todavía, pero seguía insistiendo, le daba el pecho, me sacaba leche, le daba bibe de fórmula o de mi leche, todo lo necesario para que cogiera peso. El viernes de nuevo tuve cita con la matrona. Me dijo que probase con pezoneras a ver si así agarraba mejor. Y funcionó, al menos, se preocupó por estar conmigo un buen rato de la mañana, ver que la pequeña se agarraba bien, abría la boca, había cogido peso…

La bebita iba cogiendo peso y tomando principalmente lactancia materna, con la pezonera, sin ella, no lo conseguía. Pero al menos íbamos dejando los bibes, que no os penséis que dar un bibe es fácil, ¡¡tampoco saben!! pero claro, si tú apretas la tetina sale leche y es más fácil ayudarles.

Cuesta dejar el bibe y no saber «cuanto come de la teta».

El segundo inicio de la lactancia materna con la bebita

Después de 2 o 3 semanas de vida, la lactancia seguía siendo complicada. Leches, pero ¿no decían que era tan fácil y tan natural? Es como montar en bici, es fácil, pero alguien tiene que ayudarte y enseñarte. Y NADIE me había ayudado en el hospital.

Entonces fue cuando llamé a una amiga matrona, Laura Sola. Quizá alguno la conozca ahora como la matrona de referencia en Aragón de partos en casa. Empezó en 2013, 2014 con este servicio, trabaja muy bien, sabe mucho, y es un amor.

Laura se plantó en mi casa una mañana, y se fue a última hora de la tarde. Vino con su pequeña Babel, y estuvo todo el día, no solo viendo como le daba la teta, sino como nos organizábamos, como dormíamos… para darnos consejo.

Lo primero que hizo conmigo fue quitarme las pezoneras, y me ayudó a que colocase bien la boca la beba al amamantar. Me decía que la mandíbula de abajo la bebita la tenía hacia atrás, y había que abrirle más la boca y conseguir que el labio estuviera abierto, ¿sabéis qué? Ahora mismo, 8 años después de eso, mi hija lleva aparato en la boca justo para corregir eso, fijaros que buen ojo tuvo esta matrona. Nadie anteriormente me había dicho eso, y habíamos estado dos veces en el hospital. NADIE se tomó tiempo en ayudar en condiciones. Pasamos juntos el día, varias tomas, me enseñó a dar el pecho de lado para descansar más. Desmontamos la cuna y la unimos a la cama a modo colecho, teníamos que descansar todo lo posible y buscar la comodidad.

Después de ese día, empezó la lactancia por segunda vez. Tanto fue así que tuve una nueva subida de leche, con los dolores iniciales normales (ese dolor como agujas que te clavan en el pezón en el comienzo de cada toma), durante unos días. Después los dolores desaparecieron, desaparecieron los biberones, y la lactancia funcionó de maravilla. ¡Casi un mes nos costó! Pero es que nadie nace aprendido.

Aquí os conté más al detalle como nos ayudó la matrona a establecer bien la lactancia materna en casa.

Para mí, ese primer mes de maternidad, de lactancia, fue el más duro de todos. Pensaba: al siguiente hijo que me lo den crecidito, paso de volver a pasar por esto. Los días se hacen muy intensos, aunque pasa muy rápido cuando echas la vista atrás, son días que parecen eternos. Conseguí una lactancia maravillosa, durante 13 meses, hasta que me quedé embarazada del segundo. Y con los dos pequeños estuve con lactancia casi dos años con cada uno.

Con mi segundo y mi tercera, esto no me pasó , ya sabía sobre lactancia, y además tuve la suerte de que pesaron 800gr más que la bebita primera, y eso hizo que nacieran más fuertes. Además la tercera nació sin epidural y se le notaba mucho más despejada que sus hermanos. Cosas que no te cuentan de la epidural… Con ellos sí tuve de nuevo esos dolores de pinchazos en el pezón durante los primeros días durante el primer rato de las tomas, pero se fueron pasando como con la primera.

Durante estos años, he ido contándole a la gente esto que nos pasó, me he encontrado a otras mamás, muchas más de las que imaginaba, que les había pasado lo mismo. Unas por bajo peso y el azúcar, otras que sus hijos no se agarraban bien por tener frenillo y cuando se dieron cuenta había perdido peso, etc. Muchos casos son los que me he encontrado de que a los pocos días de nacer, el bebé es ingresado.

Todos los comienzos son complicados, mucho ánimo a tod@s los que os encontréis en esta situación.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Las cookies recogen información en tu navegador web para ofrecerte una mejor experiencia online. Si continúas navegando, estás aceptando su uso. OK | Más info