Adoramos a nuestros hijos, nos encanta jugar con ellos, pero cuando se duermen aprovechas. Aprovechas para hacer cosas útiles o NADA, que de vez en cuando no está nada mal, ¿no?
Mis hijos no son de buen dormir, 3 y 1 año tienen, y al menos confiaba en las siestas para tener un rato tranquila. Pero ahora ni eso, ya os dije que las siestas están desapareciendo, y con ello mi energía y mi tiempo libre. De verdad que noto mucho no tener un rato, un descanso durante el día. Cuando duermen ambos, sea a la hora que sea, es buen momento para hacer algo para ti, algo principalmente que se haga en silencio para no despertarlos. Os cuento que me gusta hacer a mí.
1. Comer chocolate

Sí, la primera opción de la lista. Da energía (o eso me creo yo), y me levanta el ánimo (también me lo creo yo). Así que en cuanto caen salgo disparada al armario, para que no me vean y me pidan. Y no porque el chocolate sea mío y no lo quiera compartir, sino porque no creo que sea bueno abusar de él. (yo como veis me salto la regla a la torera). El chocolate suele ser en forma de lacasitos, nocilla, turrones, o tirar de tableta. Reconozco que como más chocolate cuanto más ansiosa y cansada estoy. ¿no os pasa que parece que alivie todo?
2. Leer
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Aún recuerdo esas tardes leyendo un libro en las que me absorbía tanto que lo leía del tirón. Ahora gracias sí puedo abrir las cartas, generalmente de facturas, y leerlas antes de tirar el 95% de ellas. No puedo quejarme que he leído 2 libros este año, y ya tengo preparado el siguiente libro, el de Rosa Jové. A ver si encuentro algún truco para controlar los llantos/rabietas.
3. Recoger
https://www.instagram.com/p/BE9Kg2LR3oO/?taken-by=lyromano
Cuando no ves a los niños en acción es cuando te das cuenta del caos que reina en tu salón. Pero a veces no lo recojo, que como le de al juguete que no tiene regulador de volumen ni botón de off, o pise una pelota de cascabel, o se emita cualquier sonido fuera de lo habitual, la hemos liado.
4. Ir al baño tranquila

A veces esto es lo primero y luego el chocolate, porque hay días en los que hacer pis se convierte en una aventura tal cual aparece en la ilustración de Mammasutra. Justo tus hijos están jugando felices, te das la vuelta para ir al baño y oyes… «Mamá pis» o Clonk «buahhh» y claro acabas posponiendo tus necesidades por tus bellas criaturitas. La vegija se apretuja en el embarazo pero luego pilla hueco para estas ocasiones. De ducharse ni hablo, porque sino están dormidos totalmente prefiero esperar a que haya otro adulto en casa para estar con ellos. No me arriesgo con los ruidos nada de nada.
5. Preparar lo del día siguiente
Así puedes preparar todo con dos manos. Que con una suele ser difícil y tardas doble. Esto es más habitual por la noche, dejar la ropa preparada, mochila, el almuerzo a la vista en la nevera… para que no se me olvide nada. Súmale lavadoras, comidas, el blog…
6. Hacer más hijos
Aunque los que tienes te han salido estupendos, entrenar siempre va bien. O simplemente dejarte caer muerta en el sofá al lado de tu chico. Lo importante es estar juntos un rato.
7. Ver las fotos y vídeos del móvil que les has hecho ese día

Esto lo hago cada día. Me encanta ver si hay alguna foto nueva (siempre hay yo creo), y enseñárselas al papi para que vea lo que hemos hecho durante el día. También me encuentro sorpresas de fotos que yo no he hecho, así que también aprovecho para borrar y que no se acumulen miles de fotos.
Y vosotros, ¿para qué aprovecháis los ratos en que duermen vuestros hijos?
Yo aún estoy esperando a que esta niña decida irse a dormir antes que nosotros. Durante la siesta sí que aprovecho para trabajar y para hacer tareas dela casa, pero por la noche, como es tan noctambula casi que no tenemos oportunidad de actividades al margen de su persona. Lo de leer sí que lo echo de menos.
Aseo personal tipo depilacion, cortar uñas, alguna mascarilla, …
Para trabajar… no paramos. Con tres niños y una web de calzado infantil no paramos un segundo. deliangelo.com es nuestro cuarto hijo. Somos jóvenes y tenemos mucha ilusión. Aprovechamos cada instante para enviar ofertas a nuestros clientes, actualizar la web….
Pues yo básicamente cuándo los niños se meten en la cama yo también, no aguanto ni un minuto más! jaja
Las siestas ya solo hay para Gonzalo así que Leo queda por ahí danzando con lo cual poco me deja hacer pero si tengo un ratín aprovecho para recoger, para preparar ropas, blog… lo tipico… jaja
Que gracia me ha hecho leer este post. A mí me sucede parecido.
Nuestro rato «libre» es a partir de las 9:30 de la noche hasta que alguno de los dos se despierte y tenga que ir mi marido a consolar al mayor o yo a dar el pecho al pequeño (máximo solemos tener 2 horas antes de que alguno nos llame).
Y aprovechamos para cenar, coger algún helado y comerlo tranquilamente sentada en él sofá viendo la tele o hablando (esto no tiene precio), preparar mochilas y algún día recoger un poco salón.
¡Imprescindible no hacer ruido!
Hay dos cosas que disfruto muchísimo. Una de ellas es servir dos chupitos de crema de orujo y sentarme a charlar con mi pareja tranquilamente, algo que intentamos hacer a modo de ritual todos los días (la charla, lo del chupito es más cosa del viernes a la noche jejeje)
Lo otro que adoro hacer durante la maravillosa hora de la siesta es sentarme diez minutos a descansar con los ojos cerrados, los cascos puestos y mi música favorita. Es algo muy relajante que me da energías para el resto del día 🙂
jaja que gustazo esos 10 minutos!!